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El Ecuador ya participa en el mercado de carbono

No es noticia nueva que los Certificados de Emisión Reducida (CER’s), terminan siendo una compensación que realizan los países industrializados (más contaminantes) a los países en vías de desarrollo por la contaminación generada.

Esto se realiza a través de proyectos conocidos como “Mecanismos de Desarrollo Limpios” que pueden consistir en reconversiones para transformar procesos contaminantes, por otros menos contaminantes como la utilización no contaminante de gases de desecho -como el metano- o la fijación de carbono a la tierra en proyectos de “sumideros de carbono” -forestación y reforestación- (algo parecido a la estrategia Yasuní-ITT).

Sin embargo, a pesar de que los términos para una calificación de los mecanismos de desarrollo limpios están plenamente definidos como la estimación de la reducción, la medición, el monitoreo y la verificación, es notorio que en el Ecuador el “modus operandi” de este mecanismo es mayoritariamente desconocido por empresas que pueden, sin saberlo, obtener réditos por la venta de bonos en el mercado de carbono.

Puede atribuirse este tema a la falta de información, a la falta de interés de las empresas por asumir un reto de mediano plazo y, en gran parte, a la necesidad de realizar una inversión nada despreciable (superior a USD 100.000) para financiar el proceso que puede ser compensado por ventas anticipadas de los CER’s a ser generados (considerando un castigo en su precio), o créditos de organismos multilaterales.

Financieramente, los Bonos de Carbono son otros ingresos que mejoran la rentabilidad de un proyecto y que permiten acceder a nuevas fuentes de financiamiento – no tradicionales. Una iniciativa MDL puede mejorar más del 1% (y hasta un 5%) el retorno de un proyecto.

Otra causa de gran peso era que la autoridad reguladora nacional no apoyaba ni incentivaba a las empresas a canalizar esfuerzos para este fin. Un punto a favor del actual Gobierno (queya ha puesto más de una vez la mirada en el mercado de los Bonos de Carbono como vía para obtener ingresos a partir de estrategias medioambientales) es su compromiso con el Ambiente y la Pacha Mama, como política de Estado.

Esto se demuestra a través de los proyectos de desarrollo y, especialmente, los considerados emblemáticos, lanzados en el transcurso del último año por empresas estatales y de economía mixta que han incursionado en este mercado. Primero fue el alcanzado por el programa de reemplazo de focos incandescentes por focos ahorradores de energía concretado con el Deutsche Bank de Londres, que prevé generar 439 mil CER’s por año; y luego el lanzado este mes por Petroamazonas, a través de la firma sueca Tricorona, con el que se espera inyectar al mercado mundial entre 1 y 1.4 millones de CER’s al sustituir el diesel y crudo utilizados para la generación eléctrica de sus campos por el gas natural resultante de sus procesos de explotación. Esto generaría un ingreso estimado de USD 30 millones, a más del ahorro causado por dejar de usar diesel/crudo (aprox. 75 millones/año) y el impacto positivo al ambiente. De esta misma manera se esperan nuevos proyectos como el Coca-Codo-Sinclair, entre otros.

En la actualidad, es notorio que el reemplazo de los combustibles fósiles por tecnologías más limpias, eficientes y ambientalmente amigables han dejado de ser un tabú para convertirse en un compromiso mundial por salvar a la Tierra y a las futuras generaciones. Un compromiso que en el Ecuador está siendo asumido responsablemente desde el sector público y privado.

Es claro que esta nueva mercancía llamada “carbono” se encuentra en pleno apogeo mundial, existe una demanda insatisfecha y el “pulmón del mundo” (la cuenca amazónica) tiene un mercado cautivo que aún puede explotar y, de esta manera, continuar siendo el mayor generador de bonos de carbono del mundo.